martes, 1 de junio de 2010

Clase con clase

Jamás pensé que lo diría, pero he de reconocerlo… me encanta ir a clase. ¡No penséis mal! Tengo mis motivos.

Para mi, ir a clase es como ir a un circo… el profesor es el típico mago que a todos deslumbra con sus conocimientos. Entre todos los magos que asisten a su número, hay uno que a la mayoría de la gente da miedo porque es parecido al profesor Snake en Harry Potter… es el profesor de artes oscuras, y las matemáticas para mí no son otra cosa que magia negra. ¿Por qué creéis si no que en las películas de Harry Potter nunca se les ha visto resolviendo problemas? ¡Pues porque están prohibidas! Ahora en serio… hay algo en los que se parecen muchísimo los magos a los maestros: como les toques mucho los huevos te hacen desaparecer.

Vale, a parte de ellos, no me olvido del elemento clave en una clase… algo que sin ellos, un circo no sería un circo… señoras y señores, con todos ustedes (redoble) ¡¡ los payasos!! Los payasos son esas personitas que hacen que las clases como filosofía se pasen rápido, y para ello no les hace falta gran cosa, ¿a que no? Qué sería un día sin ellos… yo creo que todos los abdominales que tengo se deben al descojono diario y no al deporte, en serio. A todo, esto, ¿adivináis quien es el payaso de mi clase? No creo que haga falta que os lo presente…

Después de comparar el ir a clase con ir al circo, me doy cuenta de que también tiene su parecido con Jumanji… entrar a clase es como entrar en el juego. Una vez dentro, cada casilla dura unos 50 min, durante los cuales puede pasar absolutamente cualquier cosa. En un mismo día te puedes ver en medio de una guerra de canutos ensalivados donde la suerte juega un gran “papel”, perseguido por los animales de tus compañeros en clase de ed. Física, o tal vez buscando por clase las cosas que tus queridos amigos te han cambiado de sitio… el objetivo principal suelen ser las mochilas, no se por qué… deben tener algo que los atrae. ¿Os habéis fijado en esto último? Al comenzar las clases puede haber un solo chorizo, pero con el tiempo se multiplican y encima perfeccionan la técnica: cada vez es más difícil encontrar las cosas. Os preguntaréis cómo se yo todo esto… simple: yo soy uno de ellos… sinceramente, te lo pasas genial.

No digáis que no, que seguro que vuestra clase es, fue o será algo parecida… Ahora sí, os aseguro que como la mía ninguna. Recuerdo una vez que nos pusimos de acuerdo unos amigos y yo para gastarle una “bromita” a otro. ¿Sabéis lo que es que suene el último timbre, que todos nos tengamos que ir y que al intentar guardar el boli, la goma, el estuche… esté todo apegado a la mesa con superglue? ¡Teníamos que haber hecho una foto a su cara!

Claro, la liábamos, y casi siempre nos venía el profesor de guardia diciéndonos que nos pondría “un parte, que te doblo”… aunque nunca lo hace… en el fondo sabe que somos buenos...
¿Y qué me decís de la hora del recreo? No se en vuestro instituto, pero el nuestro a esas horas el recreo se llena de mini latin kings… mini porque deben ser familia de David el gnomo, y latin kings porque van en mogollón y van miedo… sinceramente, no se de dónde puñetas salen, porque por clase nunca los he visto. Tal vez estén hibernando en algún lugar apartado de la mano de Dambeldor.

¡GRACIAS!

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