Decir que el deporte es sano es como decir que el saber no ocupa lugar. ¿Pero cómo pueden decir eso? Hoy mismo una compañera se ha medio roto el cuello haciendo gimnasia, y yo también… pero por llevar en la mochila el libro de física. ¡Tenían que prohibirlo! El libro, digo… aunque algunos deportes también tienen su miga.
Por ejemplo, hay algo que no me explico: comienza la temporada de la fórmula 1 y no logro entender por qué la DGT nos aconseja llevar airbags, cuando el Ferrari de Fernando Alonso ni sabe lo que son.
Otra cosa que me pregunto es de qué estarán hechos los calzoncillos que utiliza Nadal en sus partidos, ni por qué no se los cambia, si está claro que le vienen pequeños… ahora comprendo su chillido al golpear la pelota. Esto lo se por su saque… ¿os habéis fijado? Hace algo como esto… (Lo imito). Bueno, después de todo gana… tal vez debería probar a rascarme el culo cuando entre al selectivo…
A parte de todo esto, hay algo que me ha llamado muchísimo la atención, y es que el césped de los campos de fútbol no está poblado de mariquitas si no de maricones. ¿Qué es eso de tocarse las “pelotas” unos a otros en el saque de córner? O cuando van a chutar una falta me fijo en el portero, que se abre de brazos y piernas... no se lo que se le pasará por la cabeza pero tiene toda la pinta de que piense: ¡oh siiiii dame lo míooooo! En serio, no me gustaría saber lo que ocurre dentro de los vestuarios… me lo imagino algo así como 11 presentadores de la prensa rosa duchándose juntos mientras se recogen unos a otros la pastilla de jabón.
Oh, Dios… ¿y qué me decís del ballet? ¡Es espantoso! Bueno, al menos para mí… yo veo a las chicas y me gusta, pero cuando sale algun chico con el tutú… brrrrr. Venga ya, a mí me dicen ahora mismo que me ponga tutú y le digo: ¿tutú? ¡Tutú tu puta madre!
¡Gracias!

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